De la necesidad de hablar de política

En más de una familia se han escuchado las frases “no hablemos de política”. Esto con la intención de tener una plática “pacífica” y que no haya ningún tipo de discusión. Sin embargo, transformar a la política, historia, religión o cualquier otro tema, que pueda ser controversial, en un tabú tiene efectos desastrosos.

Este tipo de alergia a la discusión, también es una alergia al cuestionamiento y eso solo puede producir estancamiento social. Aquel que no desea discutir nada es porque debe estar abrumadoramente conforme con las cosas tal y cual están. Pero aquellos que no desean optar por esta conformación, deben hacer uso de su pensamiento crítico y cuestionar a la sociedad en todo espacio que deseen hacerlo. Las personas que no quieren hablar de política, además de no querer cuestionar nada, tampoco quieren ser cuestionados y es por eso que optan por la “paz”. La paz de no tener que ser forzados a cuestionar o justificar sus propias acciones.

Este tipo de comportamientos también producen una enfermedad social muy grave, un tipo de analfabetismo político. Cuando los gobernantes lanzan leyes, decretos o códigos; al no fomentar la discusión de la política, tampoco se fomenta una crítica correcta de las acciones de estos gobernantes. También cuando alguien pretende hacer reflexionar sobre racismo, machismo, clasismo o demás formas de discriminación, al no crear un lugar para la correcta discusión, estas críticas son recibidas con palabras como “extremistas, intolerantes, odiadores o resentidos”. Mientras tanto la discriminación sigue existiendo y hablar sobre ello sigue siendo tabú.

La crítica debería ser promovida y no censurada.   

Alex Samaniego

@AlexSMA21

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