Cuanto se ha escrito y dicho de Vilcabamba desde el descubrimiento de sus dones y cualidades naturales (1969), que sirvieron para el conocimiento y la promoción científica a nivel internacional de este pequeño valle lojano y su posicionamiento como “Isla de Inmunidad para las enfermedades del Corazón” y el “Valle de la Longevidad”, que atrajo a médicos y científicos en la búsqueda de “dar más años a la vida y más vida a los años”.
Como elementos naturales se destacaron el agua, la dieta, el clima y particularmente la tranquilidad de su gente, aspecto recomendado por el investigador inglés David Davies. Tranquilidad que hoy está siendo alterada por la presencia de traficantes de sustancias psicotrópicas, cuyas evidencias han sido descubiertas mediante operativos por la policía de la subzona de Loja.
Esta verdad silenciosa habla de varios casos. En meses pasados en la hacienda San Joaquín se capturó a un ciudadano extranjero alias el “suco”, en cuyo poder a más de marihuana almacenaba armas de fuego y municiones. La semana anterior en otra hacienda por el sector de El Chaupi la policía mediante un operativo detuvo a un extranjero afro con 305 Kg de marihuana en un laboratorio clandestino donde se procesaba y comercializaba el alcaloide, que serviría para el consumo en el propio centro parroquial y avanzaría para el consumo local en Loja.
Recordemos que en julio del año pasado nativos y extranjeros residentes en Vilcabamba salieron a las calles a reclamar “paz y seguridad”, o sea tranquilidad para este escenario de naturaleza ejemplar con muchos calificativos, el último “Rincón Mágico” del ministerio de turismo en julio de 2023 y del que solo ha quedado la romántica declaratoria y nada más.
No hay que olvidar que la realidad de Vilcabamba por su fama mundial está comprometida con el prestigio de Loja y el país, por eso corresponde a las autoridades e instancias del Gobierno cuidar a Vilcabamba, asegurando la tranquilidad del pueblo y sus habitantes, antes que la situación avance y todo se complique más.
Adolfo Coronel Illescas