La semana pasada, un documento denominado “Proyecto de Ley para el fortalecimiento de los sectores estratégicos de minería y energía”, ha sido enviado, con carácter de urgente, por parte del presidente de la República a la Asamblea Nacional, cuya finalidad es sustituir las licencias ambientales por simples autorizaciones ambientales que faculten a las empresas mineras el inicio de sus operaciones exploratorias.
Pero ¿por qué es importante mantener cómo requisito una licencia ambiental?, pues las licencias ambientales permiten prevenir, mitigar y controlar los impactos ambientales y sociales que producen los proyectos mineros desde su fase de exploración, precautelando que cada una de sus actividades se enfoquen en gestionar adecuadamente los recursos naturales, para evitar al máximo la contaminación del agua, la pérdida de la biodiversidad, la erosión de los suelos y los conflictos sociales.
El gobierno busca reformar artículos fundamentales que precautelan la integridad de la naturaleza, calificando a las licencias ambientales como “obstáculos desproporcionados” que generan demoras para iniciar la extracción de los minerales. Se denotan, aún más, las intenciones del actual gobernante, de succionar todo a su paso, facilitando a grandes empresas su accionar y sin la mínima comprensión de lo que significa el desarrollo sostenible. Mientras en campaña electoral mostraban interés por el cuidado y protección de la naturaleza, hoy promueven reformas que atentan contra su integridad.
Benjamín Ludeña Guamán
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