La constipación es un mal de nuestros tiempos. La vida agitada, la alimentación carente de fibra, la escasez de fermentos benéficos para el intestino son factores que contribuyen a la prevalencia de esta patología. Causa preocupación la difusión de la enfermedad aun en las altas esferas del poder. Este contagio resulta evidente cuando vemos las declaraciones de ministros, alcaldes y funcionarios de varios tipos en espacios digitales o en medios selectos. Contemplamos entonces las caras fruncidas y los gestos dolorosos, las palabras que tardan en salir, las ideas que mueren antes de formarse, el estupor con que se mira a las cámaras, signos indudables de un corte de digestión que se prolonga por varios días. Por suerte en nuestra misma esfera pública aparecen por doquier los piadosos remedios para esta fastidiosa condición. A diferencia de las medicinas normales los laxantes digitales se encuentran en cualquier parte y es muy fácil acudir a ellos. Periodistas de fuste de otros tiempos y otras batallas tienen su rincón digital en donde a todas horas del día y de la noche lanzan elixires de adulo y de sumisión que son capaces de mover el intestino más rebelde. Barbas que denuncian una edad provecta y calvas que ratifican el paso de los años constituyen el marco imaginario de respeto y de talento en el que se resguardan estas personas. Munidos de estos atributos y de un prestigio artificial y añejo lanzan supositorios de mentiras, píldoras de especulación absurda, cápsulas de escándalo dirigidas a manipular a las buenas personas que aún creen escuchar a periodistas verdaderos.
En las etiquetas que utilizan aparecen los ingredientes de toda la vida, se dicen guardianes de la opinión pública, se proclaman imparciales, aunque reconocen que no son independientes, manifiestan su dudosa condición de analistas, y sazonan toda la receta con una abundante dosis de pauta oficial. Llegados a este punto faltaría advertir que existen contraindicaciones para estas drogas. Su interacción con el pensamiento crítico puede agravar la constipación, y su contraste con la realidad puede llevar a cuestionamientos serios, a reflexiones profundas para las cuales todavía no se ha descubierto ningún tratamiento efectivo.
Carlos García Torres
cegarcia65@gmail.com