Dejar de esperar para vivir

Hemos aprendido a creer que para disfrutar necesitamos tener más: más dinero, mejor ropa, un auto, un teléfono nuevo, el equipo completo, la casa perfecta o el viaje soñado. Y mientras perseguimos aquello que todavía no tenemos, dejamos de mirar todo lo que ya está a nuestro alcance.

Tenemos zapatos para caminar, pero esperamos otros para salir a la montaña. Tenemos una bicicleta, pero creemos que primero necesitamos una mejor. Tenemos tiempo, pero esperamos tener más dinero para viajar. Tenemos amigos, familia y lugares cerca, pero pensamos que necesitamos una ocasión especial para disfrutarlos. Y así, casi sin darnos cuenta, la vida se convierte en una larga espera.

Por supuesto que hay que trabajar, ahorrar y aspirar a mejorar. Eso no está en duda. No se trata de conformismo ni de renunciar a lo que queremos. Se trata de no convertir cada carencia en una excusa para dejar de vivir. Porque siempre habrá algo que falte.

Cuando contemos con el carro, quizá queramos uno mejor. Cuando compremos el teléfono, aparecerá otro más nuevo. Cuando ganemos más dinero, probablemente también encontraremos nuevas razones para gastarlo. Si nuestra felicidad depende siempre de la próxima compra, nunca nos sentiremos satisfechos.

Tal vez vivir mejor no consista únicamente en conseguir más, sino en aprender a apreciar lo que ya tenemos mientras construimos lo que queremos.

Salir con los zapatos que tenemos. Fotografiar con el teléfono que llevamos. Conocer ese lugar que está a una hora de casa. Compartir una comida sencilla con alguien que queremos.

La vida no empieza cuando finalmente conseguimos todo. La vida ya está ocurriendo. Y el verdadero desperdicio no es tener poco, sino tener algo y no vivirlo mientras esperamos tener más.

Néstor S. González Marca

nestor.gm.loja@hotmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *