Nos cambiaron de color la alerta, del naranja al rojo y eso quiere decir que todos los ecuatorianos debemos estar listos y preparados para el impacto del fenómeno climático de El Niño que ya está “aquisito”, aunque no se conoce cuando ni como se activará en el territorio nacional.
La declaratoria de alerta roja resuelta por el Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno del Niño (ERFEN) tiene lugar después de analizar las condiciones climáticas y atmosféricas registradas durante agosto de 2026. Declaratoria para activar medidas de preparación y activación que permitan afrontar los efectos y consecuencias de este fenómeno natural, que alarma y preocupa.
Dentro de esa activación el gobierno nacional ha dicho que fortalecerá acciones en infraestructura, vialidad y conectividad. A propósito ¿cómo está al momento la vialidad estatal, provincial y cantonal de Loja? Aun no hay claridad. Es de esperar que ante el desafío de las lluvias torrenciales se intente la reparación y mantenimiento de las carreteras del sur del país, aunque para ello es urgente el apoyo económico de “Nuestro Señor Presidente” como lo distingue el gobernador de Loja. No hace falta decir que la ausencia de la obra pública en vialidad se agudizará aún más por el tránsito del Niño con el peligro de quedarnos aislados nacionalmente.
Pero no todo debemos esperar de los gobiernos. El fenómeno del Niño es una contingencia que afecta a todos y todos debemos prepararnos para compartir nuestra responsabilidad. El ciudadano, el vecindario, la comunidad en general debe revisar en sus hogares y lugar donde habita qué se ha hecho, qué falta por hacer, en qué puedo ayudar, priorizando gestiones y respuestas por la urgencia del tiempo y las medidas de emergencia que se advierten.
Si nos cambiaron de color la alerta, también lo es para fortalecer la respuesta colectiva, porque “mientras más preparados estemos hoy, menores serán las pérdidas que lamentar mañana”. Y “anticipar, siempre cuesta menos que reconstruir”.
Adolfo Coronel Illescas