El modelo DINK

La palabra DINK proviene del acróstico en inglés “Double Income; No Kids” que traducido sería “Doble sueldo; No Hijos”. Es decir, unirse sin intención de tener hijos.

El deseo de disfrutar de los bienes materiales lleva a buscar formas y caminos “exitosos” para conseguirlos. Por ejemplo, la consecución de un título profesional, la realización de negocios favorables, un matrimonio ventajoso, etc.

Pero, para poder disfrutarlos siempre, sin la preocupación de que aumenten los gastos ordinarios, se busca caminos como el de no tener muchos hijos. El minimalismo en la familia parece que da más seguridad, a pesar de que se entra en otros campos como el de tener mascotas, cuya manutención vuelve a constituir un rubro de gastos que suben según cómo el mercado se va imponiendo.

Y no solo se tiene miedo a una inestabilidad económica, sino que se tiene miedo a una pérdida de la libertad o el de llegar a tener un futuro incierto.

Esta visión puede llevar a un individualismo desolador en donde el conocimiento del “otro” puede representar un peligro contra el cual hay que luchar, porque nos incomoda y no nos deja desarrollarnos según nuestros deseos. ¡Y no seremos capaces de dar la vida por el otro!

Sin embargo, Pablo Hernández, Consultor Estratégico Empresarial, citado en el sitio Aleteia, escribe al respecto: “El marketing nos dice que la libertad es no tener ataduras. La fe nos revela que la verdadera libertad es la capacidad de atarse voluntariamente a lo que amamos. El fenómeno DINK nos ofrece una plenitud de catálogo; la visión cristiana nos ofrece una plenitud de entrega. En este cruce de caminos, la familia no es una carga que resta éxito, sino el terreno fértil donde la fe, la esperanza y la caridad se vuelven carne y aseguran, no solo nuestro futuro, sino el de toda la humanidad”.

Carlos Enrique Correa Jaramillo

cecorrea4@gmail.com

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