La primera tarea que ha dispuesto el flamante Ministro de Salud es desocupar una cama de UCI en el Hospital de Especialidades Carlos Andrade Marín, de la Capital de la República; sin importar que, de ella, haya sido retirado “Pancho Pueblo”; pues más importante es salvar la “democracia” de los ecuatorianos, a un coma diabético grado 10 por falta de insulina en los hospitales del país.
Pancho Pueblo en su último aliento preguntó: ¿Qué es la salud de la democracia? La «salud» de la democracia hoy en día es una quimera. En su gran mayoría, ciertamente, las democracias están marcadas por el signo de la decepción y el desencanto. Tal malestar democrático obedece a varias razones entre las que destacan, sin pretender ser exhaustivo en este momento: las transformaciones del Estado, producto de la Constitución de 2008; la crisis de los partidos políticos al borde de su desaparición; y, la desintitucionalización del Estado a manos de la corrupción y el crimen transnacional.
Para los ecuatorianos la democracia ha significado huir del tirano de turno o de la inutilidad de sus administradores, pues en el primer caso, para quien llega a Carondelet, le es muy cómoda la cama en la que duerme, para disfrutar de los placeres del poder que le ha dado la Carta Magna de los 300 años de vigencia, hoy parchada y retaceada a placer; además, se arropa con las sábanas del esbirrismo de los funcionarios del Estado que cambian de piel… con la llegada del nuevo amo.
La carencia de partidos políticos sólidos, consolidados y doctrinarios, ha menguado la democracia y la participación política como representación del pueblo en cada proceso electoral. Por su parte, la discusión sobre la crisis de la representación política ha encauzado sus debates alrededor de la concepción y reformulación de una estructura institucional estable, de un régimen democrático saludable, que sea capaz de hacer realidad la promesa de la vigencia de un Estado de derecho, de mecanismos ciudadanos de control y rendición de cuentas sobre la gestión de los gobernantes y, en definitiva, de aproximarse en los hechos a los ideales de libertad e igualdad ciudadana desde el discurso democrático. Aunque existen propuestas diversas y valiosas de algunos candidatos… muchos de los desafíos abordados continúan vigentes. Por ello, Pancho Pueblo, la salud de la democracia está en UCI y no saldrá de ahí si no despertamos al cambio y a la unidad de todos; para que esto suceda les deseamos: …buen viento… y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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