La inserción curricular de Educación Socioemocional no basta, siendo necesario que se expida una ley para promover la educación emocional de niños y adolescentes ¿En qué consistirá la ley de educación emocional? ¿Qué dirán los asambleístas de nuestra Provincia?
La educación en Ecuador ha tenido un acentuado sesgo cognitivo. En Ecuador, aunque se hable de la inserción curricular de Educación Socioemocional, aún se aprueban los años teniendo en cuenta tan solo resultados de las asignaturas y hay profesores, textos y currículos para el aprendizaje académico, pero no para el cuidado emocional y el cultivo de la empatía y la autonomía. La educación en Ecuador es muy poco integral. El tiempo que le dedicamos a la comprensión de sí mismo y de los otros es ínfimo frente al énfasis dado al dominio de algoritmos, gramática e información científica. Así no se forman ciudadanos responsables, integrales y críticos que aprendan a trabajar en equipo para seguir construyendo este país. El primer paso en relación a la inserción curricular de Educación Socioemocional, así como la evaluación diagnostica socio emocional, que muchas veces queda en un informe, porque el acompañamiento socioemocional en el período pedagógico, que actualmente se ha denominado “Cívica y Acompañamiento Integral en el Aula” no es trascendente, ni se la aborda de manera transversal (el enfoque asignaturista sigue siendo del modelo tradicional) ¿Cómo pueden enseñar algunos maestros si no han sido formados, ni han desarrollado competencias emocionales? El desarrollo de habilidades socioemocionales en el ámbito educativo actúa como un factor de protección clave para prevenir riesgos psicosociales. Las habilidades socioemocionales permiten a los estudiantes gestionar sus emociones, establecer relaciones saludables y tomar decisiones responsables. La salud mental es el tema de mayor preocupación entre educadores y padres de familia de adolescentes en el mundo (la ley de salud mental aún falta implementarse). Es muy pertinente impulsar la reflexión argumentada y profunda sobre la educación emocional, para no creer en “cuentos de sirenas”. Aun la autonomía emocional de nuestros jóvenes es una tarea pendiente en la gran mayoría de colegios y familias en el país. Cambio y fuera.
Richard E. Ruiz O.
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