Afectaciones en el sistema educativo

Ya llevamos un año de la peor pandemia que ha sufrido el mundo en sus últimos 50 años, con cerca de dos millones trescientos mil muertos. Ahora mismo, varios países, sufren una segunda ola con letalidad muy grave, entre ellos Ecuador. Ya estamos con la vacuna, pero, de acuerdo a como se viene administrando, pasará el 2021 y muchos aún no seremos inmunizados.

Las consecuencias del coronavirus han sido catastróficas en todos los órdenes; sin embargo, como educador, creo que en donde se ha acentuado con dureza es en la niñez y adolescencia, afectados, no por los contagios, sino por  las restricciones que se implementaron para controlar la enfermedad.

Los educadores, siguiendo lineamientos generados desde el ministerio del ramo, se han esmerado en preparar su material expositivo de conformidad con el año de estudio y la asignatura, para trabajar online con sus estudiantes, con resultados muy ajenos a los que se obtienen normalmente. “Si con asistencia a clase tenemos deficiencias, imagínese el problema, con clases virtuales”, me dijo un docente activo. “Simplemente se hace lo que se puede y mucho más todavía, aunque los resultados no sean satisfactorios”, recalca.

Quienes sí han comprendido el verdadero papel que cumplen los docentes en el campo educativo, son los padres de familia, pues, ellos, desde el hogar, han tenido que convertirse en maestros, para asesorar, orientar y colaborar en los procesos que desde los centros educativos se trabajan. Quizá, ahora, valoren el gran trabajo de los profesores.

Y así, estamos terminando el primer quimestre en la Sierra y Oriente con la calificación de carpetas y generación  de los promedios que los acrediten, mientras que, en la Costa, está por finalizar el año lectivo 2020-2021.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com