Uno de los mayores problemas en la sociedad ecuatoriana, es su falta de conciencia y respeto a su integridad democrática, es inevitable ser tan duro en la apreciación, si observamos detenidamente a la sociedad en su conjunto, la queja, la crítica negativa y los consejos sin sustento lógico, son el tema diario, en noticieros, diálogos en las calles, noches de tertulia y en cada rincón donde se genere una plática o se trate de presentar algún suceso acontecido en la comunidad, tenga o no tenga importancia, para el buen vivir en colectividad.
Me direccionaré a todos los peros observados hacia el Ejecutivo, y todo ese espectro negativo que se genera sobre su accionar en el desarrollo de las distintas actividades para las que fue elegido; es indiscutible, como ya lo he expresado en algunas ocasiones, gobernar sobre un país ingobernable, putrefacto en sus instituciones, sin rumbo y con muchas limitaciones, con gente en el poder que vende su conciencia o la prostituye con el mayor descaro, una realidad que para muchos ecuatorianos se limita a ¡los buenos somos más!
Es lógico que este joven presidente tenga errores, por supuesto, acaso los capos de la vieja política, amargados y prófugos no los tuvieron. Señores, unos han cometido errores garrafales, incluso contando con los recursos necesarios para encumbrarnos al desarrollo, otros han vivido del respeto democrático, en un país que ni siquiera entiende que es eso.
Cómo gobernar sin tener una verdadera estructura política, es el primer error de ser improvisado; el segundo, tan grave como el primero, cómo establecer acuerdos con el enemigo, sabiendo que este carece de principios y se arrastra como sanguijuela y, tercero, cómo gobernar con enemigos y coidearios de delincuentes, en el legislativo, el judicial, ese absurdo que se llama CPCCS, los sindicatos y las estructuras delincuenciales institucionales.
Pablo Ortiz Muñoz
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