Cuando terminaba el año pensé: ¡Por fin!; enfocada obviamente en lo evidente, que nos dejaba la pandemia a las tres cuartas partes de la humanidad; dolor, aislamiento, muerte, pobreza entre muchas otras cosas más. Pero quise aprovechar mi impulso anual de optimismo, como táctica necesaria de equilibrio; para reconocer que a pesar de su ferocidad, nos obligó a valorar los detalles más simples, que hacen hermosos nuestros días y que por lo general antes los ignorábamos; como el privilegio de respirar gratuitamente o saber que podemos abrazarnos con el alma, tan fuerte como con los brazos, entender que el peor encierro es el de nuestra mente y corazón o descubrir que la mejor forma para educar a nuestros hijos, es el ejemplo, que la distancia nos une y que la compasión más auténtica, la promete el dolor .
De Miguel de Cervantes, en Don Quijote de la Mancha, para ustedes, uno de mis mejores regalos: “ Hoy es el día más hermoso de nuestra vida querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismo; la cosa más fácil, equivocarnos, la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos y sobre todo la disposición, para hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que estén “.
Talía Guerrero Aguirre
talia.guerreroa@hotmail.com