Primero la salud

Sin dudas, el don más preciado que tiene el ser humano es la salud, por eso, en nuestro medio, cuando nos despedimos de alguien, de forma coloquial, decimos con frecuencia: que Dios te dé larga vida, pero con salud. ¿Qué importancia tendría la vida sin salud?

De conformidad con la Real Academia de la Lengua Española, la salud es: “el estado en el que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones y el conjunto de las condiciones físicas en que se encuentra un organismo en un momento determinado”. Es evidente que, en el momento en el que el organismo deje de ejercer normalmente sus funciones, algo anda mal, es la señal de alarma para controlar el funcionamiento corporal.

En todos los países del mundo, la salud es la primera política del Estado. Al respecto, el artículo 32 de la Constitución del Ecuador, al referirse a la salud, en la parte pertinente expresa: “La salud es un derecho que garantiza el Estado… mediante políticas económicas, sociales, culturales, educativas y ambientales….La prestación de los servicios de salud se regirá por los principios de equidad, universalidad, solidaridad, interculturalidad,  calidad, eficiencia, precaución y bioética, con enfoque de género y generacional.”

El texto citado, compromete directamente al Estado con la salud de sus habitantes, incluso, es un texto que hasta emociona. Sin embargo, la realidad, es muy diferente, con centros hospitalarios en los que los pacientes deben madrugar para coger una cita; en donde, a emergencia llegan pacientes que mueren porque no hay la medicina necesaria; en donde los niños de edad de vacuna, deben ser llevados por sus padres de un lugar a otro, para que sus hijos reciban una dosis que les salve la vida.

Y, en otra parte, en los hospitales del IESS, con una corrupción devastadora, en los que se carece de casi todo y los pacientes, para sobrevivir, deben comprar sus medicamentos u otros implementos para una operación…Y los hospitales y clínicas particulares a los que, la gente de a pie solo conoce de afuera porque ni soñar ingresar en ellos. Ayer fue el Día Mundial de la Salud, un día para reflexionar de cuánto falta trabajar en nuestro país, en procura de que se cumpla el mandato constitucional.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

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