Contrato de servicios ocasionales como disfraz laboral

Cada año se desvanece esa expectativa de los servidores públicos bajo la modalidad de contrato de servicios ocasionales en convertirse en funcionarios de carrera por distintas razones que dependen del grado de respeto a la ley por parte de las autoridades públicas.

La Ley Orgánica del Servicio Público determina que los contratos de servicios ocasionales tienen como finalidad cubrir una necesidad no permanente, sino esporádica. Esa es su naturaleza, la misma que nunca es aplicada. La mayoría renueva este tipo de contratos año por año, convirtiendo tácitamente ese cargo que ocupan en una necesidad permanente.

Hay que entender que la renovación sucesiva de contratos de servicios ocasionales por más de doce meses es una forma de precarización laboral que impide a los contratados acceder a la carrera del servicio público y optar por un nombramiento definitivo. Lamentablemente es una práctica de algunas instituciones públicas que coarta los derechos laborales al no llamar al respectivo concurso de méritos y oposición; y que se agrava para quienes son separados de sus cargos pese a su permanencia en la institución por años bajo esa modalidad contractual. 

Esto ya ha sucedido y varias personas desde el primero de enero de este año están en el desempleo pese a haberse mantenido por más de varios años dentro de la misma institución y ejerciendo el mismo cargo. Las autoridades se saltan esta normativa, y otras con astucias o leguleyadas como una institución en Loja simulan contratos de servicios ocasionales en proyectos de inversión cuando las tareas ejecutadas son de un cargo de la estructura orgánica institucional.

Este penoso caso es la evidencia de la limitada ética con la que actúan, la muestra que somo sustituibles laboralmente en cualquier instante de manera ilegal por la nula conciencia jurídica y humana. Este disfraz que usan en esa institución pronto se despojará y revelará la situación laboral de los ya despedidos y de los que aún se mantienen sin poder reclamar, pues la consecuencia será su desvinculación. Esta usanza hay que erradicarla y no ser cómplices de esa forma de precarizar el trabajo de quienes buscan una estabilidad laboral.

Carlos Orellana Jimbo

ab.carlosorellana@hotmail.com

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