El acuerdo ministerial que mantiene congelado el Salario Básico Unificado (SBU) del trabajador en general para el año 2021, es una demostración de lo inhumana que es la política del gobierno de Alianza País.
El argumento de que existe una inflación negativa del 1,01% y por este motivo el salario se congela en el valor de USD 400, es por demás risible. No parte de una realidad socioeconómica sino más bien de un manejo de cifras, muchas maquilladas.
Desde el año 2014, el ritmo de crecimiento de la masa salarial se desaceleró. Durante el correísmo y ahora Moreno se apuntó a reducir el costo de la fuerza de trabajo ecuatoriana para competir con sus pares de Colombia y Perú.
La precarización salarial, el régimen de contratación sin estabilidad y a las míseras reglas de jubilación, es el abono para la desregularización del trabajo y la vigencia del neoliberalismo que orienta el FMI. El gobierno cuántico miente cuando dice que el congelamiento salarial es por culpa de la pandemia, cuando son evidentes los compromisos con los organismos financieros internacionales y con las Cámaras de la Producción, y una muestra de ello es la Ley de Apoyo Humanitario.
Para congraciarse, Moreno ha definido un bono de USD 60 para quienes ganan el SBU, que sería entregado vía IESS, bonificación que será direccionado a un sector de casi 450 mil trabajadores por una sola vez; y de USD 100 a quienes han perdido el trabajo en la pandemia y no lo han recuperado, que según cifras oficiales no pasarán de 200 mil personas. Estas migajas no resuelven la lacerante realidad de vida de los miles de familias.
Los sectores organizados volverán a las calles a defender el derecho a la vida. El gobierno sigue jugando con fuego.