El balotaje

Luisa González y Daniel Noboa, por decisión del pueblo, competirán el próximo 15 de octubre, por el derecho a llegar al Palacio de Carondelet. En medio de unas elecciones atípicas, los representantes de la Revolución Ciudadana (RC) y de Acción Democrática Nacional (ADN), lograron captar el mayor segmento de apoyo del electorado, dejando a un lado a candidatos con potencial para triunfar –según encuestas- como Christian Zurita, Jan Topic, Otto Sonnenholzner y Yaku Pérez.

En esta ocasión, por un lado, se ratificó el techo de respaldo con el que cuenta la revolución ciudadana, cuyo guarismo bordea el 30%, en tanto Daniel Noboa se convierte en la gran sorpresa electoral al sumar adhesiones y subir como espuma durante el último tramo de la competencia.

Sin duda, lo registrado con el candidato presidencial de ADN se convierte en un buen elemento para estudio de caso y entender las motivaciones que condujeron finalmente a los votantes a inclinar la balanza a favor de un político que el radar no identificó ya que siempre le otorgó posibilidades marginales de triunfo.

Es claro que el asesinato de Fernando Villavicencio reorganizó las preferencias electorales, afectando a unos y favoreciendo a otros. Asimismo, el debate presidencial consolidó la figura de Noboa como un político alejado de la bronca, lo cual rompió con el esquema de confrontación, adjetivación y violencia general que domina al país. A esto se suma su identificación con el sector de los jóvenes a través de un discurso simple pero efectivo a la hora de transmitir sus ideas. De su parte, la Revolución Ciudadana recibe esta victoria en primera vuelta con un sabor agridulce. Ganaron sí, pero los coloca en una situación bastante incómoda al tener que enfrentar a un candidato que no teniendo mayores resistencias puede capitalizar con mayor facilidad aquellos votos en disputa.

Giovanni Carrión Cevallos

@giovannicarrion

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