Una sociedad que delega lo indelegable

La pérdida de valores y principios inculcados desde el hogar, posiblemente han sido los causantes de la inminente descomposición que vive hoy en día nuestra sociedad; lo cual se ve traducido en corrupción, deslealtad y violencia por todas partes. Y es que todos estos “actos”, han empezado a ser parte de la “normalidad” que hoy vivimos en nuestro país.

Lastimosamente, nuestra sociedad se acostumbró a delegar la educación de los niños a los centros educativos, olvidando que la más importante formación, es la que vienen del hogar. Formar a un niño es blindar y brindar herramientas para que aprenda el arte de vivir y enfrentar las sorpresas de la vida; donde los primeros años son esenciales para inculcar valores y principios que determinaran el nivel de éxito o fracaso que alcanzarán en la adultez. Los centros educativos son un complemento en este proceso formativo, más no su responsabilidad. Bajo este contexto, la formación en el hogar es una responsabilidad indelegable, si queremos proveer a la sociedad, ciudadanos de bien. Es decir, hombres y mujeres con sentido de responsabilidad, con capacidades de: honestidad, justicia, solidaridad y dispuestos a contribuir como buenos líderes en la superación de la raza humana. Sin valores éticos y principios no quedará nada, solamente delincuentes corruptos y malas personas. Por lo que urge incluir dentro de nuestras casas, una formación adecuada a nuestros niños, en la que el buen ejemplo es su principal “arma” si queremos exigir un mundo mejor.

Andrés Sigcho

andres_575@hotmail.com

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