En el fondo del pantano

Indignación, conmoción, desesperanza e impotencia es lo que ha causado en el país el vil y cobarde atentado, ocurrido el miércoles 9 de agosto y que acabó con la vida de Fernando Villavicencio, candidato a la Presidencia de la República y figura visible de una valiente lucha contra la corrupción y quienes la generan. Con este repudiable hecho, definitivamente, el país ha tocado fondo, el gobierno ha tocado fondo, hundido en su propio pantano.

El ilustre fallecido, como los demás candidatos, había solicitado al organismo competente la seguridad necesaria para realizar sus actividades proselitistas; sin embargo, es evidente que, de conformidad a cómo se dio la materialización del delito, hubo negligencia, inexperiencia o poco sentido común: luego del mitin realizado,  cómo es posible que se saque al candidato por la puerta principal, si tenía un 96% de riesgo, por las amenazas recibidas; cómo es posible que su contingente de seguridad proteja solo el lado derecho de la camioneta en la que dejaría el lugar y se le haga ingresar solo, cuando primero debió haberlo hecho un miembro de su seguridad y luego Fernando para ir en el centro; qué paso con el flanco izquierdo? ¿Nadie se percató de la presencia de los asesinos que le dispararon a quemarropa? Este momento, todo lo que se diga es cosa juzgada porque ya se consumó el delito; sin embargo, para los demás candidatos que no se cometan estos errores que pudieran costar nuevas vidas.

En crímenes de esta naturaleza, hay dos clases de autores: los intelectuales (los que mandan a matar) y los que cometen la acción (los gatilleros). De primera mano, tras la acción policial, se sabe de la captura de seis sospechosos, todos de nacionalidad colombiana, al margen de un criminal que murió mientras le llevaban a flagrancia. La mente humana, muchas veces, es muy ligera en emitir criterios sobre los culpables intelectuales y ya se han escuchado varias voces. Aquello es como echar palabras al viento. Posiblemente, quizá, jamás se sabrá la verdad y todo quedará en especulaciones. Ha muerto un candidato, sin embargo, para el CNE, no ha pasado nada, y el proceso seguirá hasta su consumación el domingo 20. Lo terrible, este momento, es que Ecuador ya casi no puede respirar.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

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