Los directores de proyectos siempre fueron considerados seres superdotados, casi mitológicos, sus habilidades y conocimientos les permitían edificar las grandes obras que la humanidad requería. Uno de los primeros registrados por la historia fue el arquitecto Imhotec, quien construyó la pirámide escalonada de Sakkara, Egipto (2650 a. de C.), igual lo harían en su momento otras culturas, sus directores de obra construían templos y mausoleos: los Mayas (Chichén Itzá), Incas (Machu Picchu), Aztecas (el Sol y la Luna).
Con la venida de los españoles a América, se continúa con la edificación de catedrales e iglesias para sus colonias. El quiteño Cantuña se lo cataloga como ejemplo de director exitoso del siglo XVII, por haber construido la Capilla que hoy lleva su nombre, en el plazo y costo previstos, lo cual sirvió para tildarlo de “haber pactado con el diablo”. En la época republicana ya como Ecuador, Eloy Alfaro contrató a los norteamericanos hermanos Harman (1897) como directores de proyecto para ejecutar su gran obra “el ferrocarril”.
En Loja, Zamora, El Oro se construyeron varias reliquias que aún perduran: las iglesias de la Catedral, Santo Domingo, San Francisco, las iglesias de Saraguro, Catacocha, Zaruma, el teatro Bolívar, puentes, utilizando tan solo piedra, ladrillo, madera, tierra y cal. Excavando en el baúl de los recuerdos, hoy se conoce algunos nombres: los hermanos Manuel y Carlos Ruiz, Ángel Valarezo Reyes, Manuel Auquilla, solo por citar algunos “maestros de obra” como se los llamaba en aquel entonces.
Todos los directores de estas notables estructuras no contaban con la ayuda de ordenadores ni métodos de programación; a pesar de ello, dirigieron proyectos de complejidad excepcional, utilizando herramientas sencillas: mano de obra y organización.
Aunque la dirección de proyectos siempre ha existido en el mundo entero, su carácter de “ciencia” recién se reconoce a fines del siglo XX, debido, entre otros factores, a la falta de conceptualización e investigación. Por ello, indagar sobre los proyectos en el sur del Ecuador es una tarea pendiente.
Servio Tulio Burneo Valarezo
servioburneo@hotmail.com
El propósito de la dirección de proyectos es la optimización de recursos y esto implica no solo que el objeto de proyecto se termine y funcione quedando satisfechas las necesidades para las que fue concebido, sino que a lo largo del ciclo de vida del proyecto, se decida optando por la alternativa de mayor valor, es decir, aquella cuya relación entre el desempeño. prestaciones, utilidad, etc., entre el costo sea máxima. La función de los directores de proyectos se resume en ser capaz de tomar las decisiones correctas para lograr la configuración y alcance del proyecto. El éxito del proyecto definido de esta manera es una utopía que suele convertirse en quimera en proyectos del sector público si la intención de los actores o partes interesadas es la oportunidad de poder medrar con los recursos destinados al proyecto.
El Telescopio Espacial James Web, luego de casi 20 años de trabajo multidisciplinario, fue enviado para tener información de los orígenes del Universo. Esto, significó un reto para los científicos y los Directores del Proyecto. Son muchísimos planos de detalles y análisis de errores. Proyecto NADA FACIL. A su Director tampoco le fue sencillo.
La Dirección de Proyectos, no sólo es cuestión de dominar la materia, sino, depende de la cualidad de persona.
Es importante que el enfoque sobre la visión futurista en los proyectos que dan el desarrollo de la región o provincia; la Dirección de Proyecto es inmerso en la ejecución de los proyectos. Muy buen artículo se te felicita SERVIO.