¿Y dónde se enchufa?

Días atrás, en uno de los tantos mensajes, que llegan a Facebook, leí uno que me impactó y me pareció un fuerte halón de orejas para las personas adultas, comenzando por los padres y derivando a todos los miembros de la sociedad, respecto a nuestros niños y a su futuro intelectual. El mensaje, gráfico y escrito, de por sí muy elocuente presenta a un padre y a su hijo. El papá entrega un libro a su pequeño; el diálogo es minúsculo: “Esto es para ti, hijo”, dice el padre entregando un libro a su niño, quien lo revisa con cuidado y le pregunta: “¿Y dónde se enchufa?”.

Quizá este episodio digital sea una premonición de cuál es el  futuro que le espera al libro; será que está destinado a desaparecer, cruelmente liquidado por los adelantos comunicacionales de la ciencia y la tecnología; será que el libro (me refiero al texto físico), tendrá que acomodarse a las circunstancias y convertirse solamente en texto digital, para que los niños y jóvenes, que son las personas que más deben leer, a través de sus móviles, le den un tratamiento respetuoso, acorde a sus afanes académicos

Pero si es muy fácil observar en calles, lugares públicos y privados, caminan amigos, amigas, niños, jóvenes y adultos, en una amena conversación de mudos, porque cada quien camina concentrado en su aparato y, a veces tropiezan y se caen y, otras, están a punto de ser arrollados por algún vehículo. Los padres de niños infantes: dos años en adelante, para que las criaturas les dejen tranquilos, les dan sus celulares y los chiquitines, felices, y cuando les arrebatan, arman el relajo del siglo. ¿Será que así estamos formando a los profesionales del futuro, con perniciosas adicciones que destruyen las neuronas de las personas, y les quitan capacidades intelectuales? Los adelantos tecnológicos en materia de comunicación, ya casi han derrotado a la resistencia de los seres humanos; sin embargo, mientras podamos hacer algo, mientras los padres de familia y los docentes aún mantengan su autoridad, inculquemos en los hijos y alumnos el amor por el libro y la lectura, baluartes insustituibles del conocimiento de la ciencia y la cultura.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com

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