La Paleta de colores

Ecuador es un país especialista en experimentos democráticos, a veces acertados e históricos, en otras no tanto. Pero desde el inicio de su vida Republicana y su primer grito de independencia en 1809 (primero en todo el territorio hispanoamericano), nuestro país ha sido pionero en procesos constituyentes, revueltas, golpes, rebeliones y hoy una muerte cruzada, legítima y constitucional que nos lleva nuevamente a las urnas en menos de seis meses.

Sin embargo, la historicidad no ha evolucionado a nuestro favor, y la mal entendida democracia ha provisto que la participación ciudadana colme de colores, tendencias y discursos infaustos que no representan ni la ideológica y ni las necesidades de un pueblo entero.

Ahora, veremos nuevamente una sábana electoral con rostros y nombres que serán considerados para asambleístas nacionales, otra de locales, una pequeña para presidenciables y, por cierto, una consulta para elección ambientalista sobre la explotación de nuestra Amazonía; la elección es enteramente una cuestión de gustos no de análisis.

Y digo esto, porque lamentablemente, si antes que tuvimos tiempo para leer, analizar y escuchar planes y discursos, ya tomamos una pésima elección que nos tiene como estamos, hoy que tenemos 8 días puede suceder nuevamente lo propio.

Eso sucede porque elegimos con odio y desquite, los colores son lo de menos, los planes nunca leemos, y los discursos son agradables siempre y cuando atenten contra el otro que creo mi adversario. Una elección, y toda decisión debe fundamentarse sobre el estado de las cosas, la realidad en la que nos encontramos, de la historia que venimos y hacia dónde queremos volver o estar.

Jorge Ochoa Astudillo

socjorgeochoaa@gmail.com

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