
Cuando la demagogia y el populismo no funciona en el quehacer de la administración pública resulta que los engaños y mentiras fueron lo que primaba al momento de las elecciones y es que en la actualidad al no ver resultados de quien fue elegido, la misma ciudadanía que le dio su apoyo tiene una percepción negativa de aquel ganador por voto popular, obviamente no por la mayoría pero que significó la ganancia al final, y es que se evidencia que en ningún momento estuvo capacitado en administrar, planificar y gestionar y esos estragos lo vive la sociedad. Hemos ido de ¡tumbo en tumbo¡, confiando, soñando hasta podría decir inocentes al pensar que una buena persona, quien promulgaba religión por los poros solo buscada el beneplácito de la ciudadanía para alcanzar un logro personalísimo sin ver las consecuencias posteriores. Es inevitable lo hecho, porque ¡ya está hecho¡, pero podemos reivindicarnos ahora que se acercan estas elecciones flash, las más rápidas de nuestra vida democrática, al ¡No¡ darles el respaldo a los oportunistas, los vende sueños, los que no quieres dejar de seguir amamantados de un logro que no lo consiguieron por su esfuerzo sino más bien arrastrados por un tercero de mayor popularidad, hay que sacar ¡Ya¡ a relucir nuestra historia de intelecto y de grandeza prodigiosa literaria, musical y desenmascarar a los que ¡No¡ nos representan y dar lugar a aquellos que pueden hacer un buen papel representándonos y exigiendo nuestras demandas, las cuales en la actualidad son muchas y que de apoco nos ubican en el sótano del olvido y del subdesarrollo.
Paúl Cueva Luzuriaga