La política de la escuelita

Yo fui Mama Chocha. Para los que en la actualidad no lo entienden estudié en la escuela Miguel Ángel Suarez. Durante los años que estuve ahí recuerdo que siempre fui del paralelo “A”. Me entenderán todos los de mi época, los anteriores a mí, y posiblemente las generaciones actuales, que al ser del paralelo “A” automáticamente odiaba al paralelo “B”. No me pregunten ¿por qué?, pero como era del “A”, debía odiar al paralelo “B”. Algo gracioso y anecdótico: Alguna vez, porque hubo buen ingreso, hubo un paralelo “C”. Nunca le prestamos atención. A ese paralelo “C”, muchas veces les dábamos igual todos y todo, buscaban otras cosas.

Sin duda, me entenderán todos, la rivalidad siempre se profundizaba más en la época de los juegos deportivos. En el futbol, por ejemplo, no valorabas a tu competidor por si era bueno o malo, si tenía habilidades o no, tampoco lo respetabas por ello. Simplemente lo detestabas y había que ganarle a toda costa. ¿Por qué? Porque si yo era del “A”, los malos eran del “B”.

Se preguntarán hasta ahora ¿cuál es el sentido de este texto? Y yo les diré es una reflexión eminentemente política. Nuevamente ¿por qué? Porque nos han programado, nos hemos programado también por comodidad, para estar en grupo, crear identidades fuertes y grupales y categorías externas, ejemplo, nosotros los del “A” y ellos los del “B”, ejemplo, nosotros los “correístas buenos”, y ellos los “lassistas malos”. Ejemplo, nosotros los “lassistas buenos”, y ellos los “correístas malos”. Entre ellos crean dogmas alrededor del capitán del fútbol o líder, entre ellos crean dogmas de que los unos son los mejores que los otros, y entre ellos creen que solo ellos tienen la razón. ¿Cuál es el problema de esto? Que vivimos en un mundo diverso, plural, con diferentes formas de pensar y sentir, con muchos horizontes posibles de construir y mientras sigamos divididos en el paralelo “A” y el “B”, mientras no reconozcamos las habilidades de las personas, los valores de las personas, las competencias de las personas, la probidad, venga de donde venga. Mientras no apuntemos, y rechacemos la corrupción de las personas, la incapacidad de las personas, venga de donde venga, no vamos a poder salir al recreo en paz.

Pablo Ruiz Aguirre

pabloruizaguirre@gmail.com

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