Agitando el hormiguero

Así como las hormigas, trabajadoras, de diferentes especies, ágiles, con mucha fuerza, capaces de cargar en sus hombros, mucho más de su propio peso, así es nuestra sociedad. Con nuestras diferencias, podemos trabajar en un mismo espacio, sin problemas. Sin embargo, si alguien agita el hormiguero, las hormigas piensan que la culpa la tiene la hormiga de a lado, la del frente, o la de otra especie, y comienzan a atacarse entre sí. De igual forma pasa en la sociedad, a veces nos agitan el hormiguero, y pensamos que es culpa del otro, y así, existe confrontación entre semejantes:  hombres contra mujeres, solteros contra casados, izquierda contra derecha, padres contra madres, costa contra sierra, profesionales de una rama contra los de otra, hinchas de un equipo de fútbol contra los de otro etc. El problema es, quien agita el hormiguero, no el hormiguero como tal. Para desarrollarnos como sociedad, necesitamos, crecer juntos, aunque con diferencias, podemos tener objetivos comunes, no dejarnos llevar por las agitaciones sociales, entender que somos iguales, y que podemos desarrollarnos juntos.

Ahora que se vienen las elecciones, no dejemos que nadie agite el hormiguero y terminemos enemistándonos, con quienes piensan diferente. Lo importante no es pensar igual, es que podamos fundamentar nuestros pensamientos, y que respetemos los fundamentos de los demás.