Jorge Benítez Hurtado
jabenitezxx@utpl.edu.ec

En el año 2015 fueron establecidos los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) diseñados para “lograr un futuro mejor y más sostenible para todos”, son 17 objetivos, 169 metas y 231 indicadores. La agenda de los ODS, diseñada y creada por la ONU, la aplaudimos y apoyamos, no obstante, han pasado ocho años de su vigencia y lo único que vemos es que se hace presente la paradoja de Aquiles y la tortuga, es decir, cuanto más trabajamos en los ODS, más se nos alejan sus metas. Como diría Hegel, la ONU un día lanzó un tiro que finalmente ya no es dueña del lugar donde dicho tiro va a ir. Esto hace que las gentes cada vez pierdan la confianza en los organismos multilaterales. Si queremos que algún día se materialicen los ODS y sus metas proponemos los objetivos de decrecimiento sostenible (ODECRESE) que se asientan en una base sólida que es el cuidado, protección y posibilitamiento de la vida. Pensar la vida implica principalmente transformar el modo de producción, hiperconsumo y concentración de la riqueza que ha creado el capitalismo y que obstaculizan la materialización de los ODS. Los principales ODECRESE son: 1. Consumir menos: hay que incentivar la grandiosa carencia de necesidades para aspirar a la cúspide de la escala de necesidades y valores. 2. Impulsar los trabajos nobles para generar gentes cultas y buenas. 3. Crear una economía del tener al dar y del dar al darse, solo se posee lo que se regala: materializar el dar sin perder y el tomar sin quitar. 4. Pasar del individualismo egocéntrico al nosotros comunitario donde se cristalice la cooperación, la ayuda mutua, la eusocialidad, el me dueles luego haré algo por ti. 5. Alianzas para aprender a vivir de otro modo a través del cuidado y protección de la vida y la naturaleza.