Y la mayoría bien gracias, si analizamos los hechos de las últimas elecciones en Ecuador y la actuación del Consejo Nacional Electoral, frente a todas las denuncias y sucesos vergonzosos ocurridos en este circo que los ecuatorianos llamamos democracia electoral, nada debe sorprendernos, un viejo adagio dice “entre ratas no se muerden el rabo”, creer o pensar, que de parte de los miembros de esta Institución podría existir la más mínima decencia para proceder correctamente frente a los sucesos, es pecar de ingenuos.
En el país el cinismo con el que se manejan los procesos electorales no es nada nuevo, ni algo que deba sorprendernos a los ecuatorianos, en todo caso ya nos estamos acostumbrando a este tipo de sucesos, los amarres y las confabulaciones han estado en el orden del día, pero no con tal descaro como ha sucedido en los últimos 15 años, desde la llegada de los manos limpias y corazones ardientes, la cosa se tornó incontrolable.
Recordemos, “Prohibido Olvidar, los apagones, ya se olvidaron, se me vino a la memoria “prensa corrupta”, estos mamiticos no leen. Pero refresquemos un poquito la memoria, cuantas veces el ladino de Pozo, manipulo los resultados, desde que asumió la Presidencia del Consejo Nacional Electoral, está Institución cayo en un pozo profundo y putrefacto, donde nadie quiere meter la mano, por temor a que las sanguijuelas le chupen la sangre.
Su predecesora la señora Atamaint es digna de presentar respeto, ya que su audacia solo se opaca con su rustica inteligencia y de los miembros que la secundan, mejor me reservare el derecho de opinar.
Sin duda, la política y su injerencia en nuestro país, es el fiel reflejo de la incapacidad de quienes nos gobiernan y sin temor a equivocarme, es la puerta de entrada de los incapaces para sentirse capaces.
Pablo Ortiz Muñoz
acuapablo1@hotmail.com