Lo primero que hay que aclarar es que en Loja y Ecuador según el modelo de atención integral del DECE se establece que debe existir un Psicólogo Clínico. Educativo y Trabajador social para atender a una población de 300 a 600 estudiantes por Institución Educativa. Por cada 100.000 habitantes en Ecuador existen 11 psicólogos al tiempo que, por ejemplo, en Finlandia hay 57 y 200 en Argentina. Para la misma población, contamos con 438 abogados, en tanto en Japón hay 23 y 72 en Francia. Según estas cifras, en el país faltan personas dedicadas al cuidado emocional y, muy seguramente, hay exceso de profesionales dedicados a hacer cumplir las leyes, al tiempo que hoy somos, según número de habitantes, una de las naciones, con mayor número de abogados en el mundo.
La mayor carencia de profesionales en el país está relacionada con el cuidado de los otros. Las Ciencias Humanas son imprescindibles para la salud mental por ejemplo de las democracias, dado que se constituyen en la mejor manera de promover la convivencia, comprender la historia, la cultura, consolidar la empatía y, muy especialmente, desarrollar el pensamiento crítico y argumentativo, que se requiere para garantizar que en las democracias primen las ideas que procuran el bienestar común y convivan perspectivas múltiples.
En nuestro sistema educativo el 30% de los estudiantes de noveno año, afirman haber recibido bullying por parte de sus compañeros. Estamos ante una sociedad con serios problemas de convivencia, empatía, confianza, intolerancia y depresión. Según los estudios Internacionales de competencias ciudadanas, nuestros jóvenes tan solo confían en el 4% de las personas que conocen; es decir, casi en nadie. Eso mismo pasa en los barrios y en las empresas: los vecinos y los compañeros de trabajo, no confiamos entre nosotros. Así es imposible el trabajo en equipo y construir un proyecto de país.
Los psicólogos nos ayudan a conocernos más a nosotros mismos y a comprender a los otros. Por este medio, nos sensibilizan. Los educadores nos ayudan a formar mejores ciudadanos. Es tiempo de fortalecer la educación emocional en los establecimientos educativos. El acompañamiento de psicólogos, educadores y trabajadores sociales, será esencial para aprender a dialogar respetando y valorando las diferencias. Solo así será posible recuperar la esperanza de un país dividido por los que se creen “dueños” de la verdad. Cambio y fuera.
Richard E. Ruiz O.
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