Gracias, 2022

Son tantos los hechos que se han suscitado desde el mes de enero del presente año que faltarían hojas para referirse a todos ellos, ante lo cual, no deseo referirme a tales sucesos, sino más bien a reflexionar sobre mis actos en el presente año.

Todos despedimos el año, inclusive quemamos un monigote que signifique “destruir con llamaradas el año”; nos deseamos un buen año y esperamos que el año venidero sea mucho mejor que el que despedimos.

Me he preguntado ¿por qué no agradecer al año que se acaba? Cabe contestar: talvez porque tenemos la mala costumbre de pedir a veces inclusive, hasta exigir. Deberíamos agradecer al año por lo que nos ha permitido vivir, quienes somos católicos, elevar nuestra gratitud a Dios por permitirnos tener salud, por mantenernos vivos los demás hechos debemos superarlos nosotros mismos sin esperar que los demás nos den lo que queremos ni pensar que lo que queremos es lo que necesitamos.

Solo nosotros debemos forjar nuestro día a día y no responsabilizar ni al año ni a los demás de nuestras malas decisiones y reflexionemos que, si estamos vivos y respiramos, solo nos pudieron haber pasado cosas buenas. Gracias, 2022.

Manuel Salinas Ordóñez

masalord@hotmail.com

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