Sabias que la violencia en el lenguaje, es una de las formas más crueles de agresión, porque las palabras dichas con ira y por impulso tienen el poder de dejar secuelas feas por muchos años y como no dejan huellas perceptibles, por lo general quedan en la impunidad; dañando no solo a otros, sino también a nosotros mismos, cayendo en el error de decir lo que no nos gusta que nos digan. Por eso la importancia de cuidar lo que decimos, a quien decimos y considerar el quedarnos en silencio.
Como reflexión dejo esta buena escena… Si tomas un papel liso, lo estrujas con todas tus fuerzas hasta que queda en tu puño cerrado y luego quieres que vuelva a su estado original, no podrás lograrlo nunca; de igual manera quedará la impresión en el corazón de quien heriste con tus palabras, aunque no lo hicieras intencionalmente.
“Cuando la sinceridad es capaz de bajar una autoestima, mejor quédate en silencio.
Cuando tu opinión es capaz de desmotivar a alguien, mejor quédate en silencio.
Cuando tu crítica constructiva es capaz de disminuir a alguien, mejor quédate en
silencio”.
Porque el silencio no siempre es cobardía, muchas veces es prudencia y otras inteligencia, sobre todo recuerda que las verdades dichas sin empatía y amor, son solo conveniencias para satisfacer únicamente nuestro ego.
“Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir”.
Talía Guerrero Aguirre
talia.guerreroa@hotmail.com