¿Los derechos humanos solapan la delincuencia?

“(…) y cuidado con apelar a los derechos humanos para solapar la delincuencia” fue la frase del presidente Lasso en la cadena nacional del 1 de noviembre del presente año, bajo el contexto de una extrema violencia en el país. Una frase que bien pudo venir de autócratas y dictadores es ahora dicha por la máxima autoridad del Ecuador.

Recientemente se estrenó Argentina, 1985, una película que cuenta cómo el fiscal Strassera formuló cargos en contra de los más altos mandos militares de la dictadura argentina, lo difícil y peligrosa que resultó esta empresa, y la forma en que estos respondieron a las acusaciones de secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones sistemáticas (se estiman 30 mil casos).

La defensa de los militares fue que vivían una guerra en contra de grupos subversivos que pretendían acabar con el estado argentino, que la culpa era de las víctimas, que los excesos fueron casos puntuales y que en una guerra no hay derechos. Una guerra inventada fue la excusa para un verdadero estado del terror. Algo muy parecido al Ecuador de los años 80.

El caso de la violencia durante la dictadura argentina nos deja una lección invaluable que jamás debe ser olvidada: todo estado y sus órganos deben actuar en el marco de la ley y los derechos humanos, porque de lo contrario regresaríamos a la barbarie donde el más fuerte anula al débil, donde la impunidad es la regla, y solo queda acostumbrarse al terror.

Actualmente tenemos derechos humanos para defendernos del poder del estado todos aquellos que no tenemos poder político, económico, o estatal. Por eso es grave escuchar al presidente referirse a estos derechos como una mera herramienta de delincuentes.

Juan Andrés Bravo Villacís

@Jabravo8

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