Autoridad dice que presentó una demanda de violencia de género contra el rector, Nikolay Aguirre, y que se incumplió disposición. También que jueza archivó proceso.

El presidir la Comisión de Carrera Académica y Escalafón de la Universidad Nacional de Loja (UNL) le trajo inconvenientes con el rector, Nicolay Aguirre Mendoza, especialmente al encontrar algunas inconsistencias que fueron puestas en conocimiento de la máxima autoridad de la Alma Máter. Así lo manifiesta la vicerrectora Académica, Mónica Pozo Vinueza.
Vino desde Riobamba invitada a los comicios
Cuenta que fue invitada a participar de las elecciones de junio de 2018 y que lo hizo como binomio del actual rector, incluso dejó su domicilio, fijado en Riobamba, para venir a Loja y concretar el proyecto con el que ganaron los comicios.
Sin embargo, las novedades detectadas en la Comisión y que las trascendió al rector, Nikolay Aguirre, según dice, fueron el punto de ruptura y quiebre, cuando lo que “hice es cumplir con lo que está dispuesto en las normativas legales, habiendo presentado los proyectos de recategorización que fueron rechazados en varias ocasiones por el señor rector”.
Ante la negativa de la autoridad, acota, un grupo de profesores demandó porque tenía derecho a ser recategorizado y que, en su condición de presidenta de la Comisión, informaba a los jueces del cumplimiento de la sentencia, lo cual, señala, le trajo más dificultades con el rector que le prohibió hacerlo. También señala que, al presentarle los 70 informes y proyectos de resolución para el trámite correspondiente, le devolvió y puso en conocimiento del Órgano Colegiado Superior (OCS), el cual le conminó a revisar el proceso ya efectuado.
Informes apegados al reglamento
La vicerrectora Mónica Pozo dice que juntamente con su voto en contra se ratificó en todos los actos generados al interior de la Comisión de Carrera Académica y Escalafón porque los informes estaban apegados al reglamento del escalafón del catedrático investigador.
“La nueva Comisión que nombró el OCS volvió a revisar los expedientes y, al no haber ninguna observación, se ratificó en todo el trabajo realizado en la UNL, entonces, ese fue el inicio de esta ruptura”, precisa, al tiempo de agregar que le quitaron funciones que le corresponden a la vicerrectora, incluso yéndose sobre el estatuto orgánico de la Alma Máter y el reglamento de Régimen Académico.
Habla de un irrespeto a su investidura de vicerrectora y pone como ejemplo el hecho que la excluyen de los diversos eventos, así como, en tiempo de pandemia, cuando todos trabajaban de manera virtual, solicitaba algún informe, el rector Nikolay Aguirre dispuso que cualquier información debe autorizarla él. También dice que, en semáforo rojo por la emergencia sanitaria, le dispuso que volviera a la presencialidad, en otras ocasiones se ha burlado de sus intervenciones y actuaciones, así como el negarle trabajar por una semana de manera telemática, desde Riobamba, por situaciones de salud de su padre, que requería un cuidado especial.
Afectaciones en su salud
Mónica Pozo Vinueza cuenta que estas situaciones le han afectado a su salud, originándole estrés, debiendo acudir a un psicólogo y a un psiquiatra, incluso ha ido al Departamento de Bienestar Universitario y al mismo Seguro Social.
La vicerrectora expresa que, en junio de 2022, denunció este hecho, bajo la figura de violencia de género, a la Junta Cantonal de Protección de Derechos de Loja, organismo que dispuso medidas cautelares que la UNL no dio cumplimiento. “Y lo más insólito es que cuando esto se presenta ante una jueza, mujer, revoca señalando que no hay afectación psicológica y que se archiva todo”.
Dice que se siente en la indefensión y que continúa con los tratamientos psicológico y psiquiátrico, así como “sigo también en la misma situación del irrespeto y del abuso de autoridad por parte del señor rector”. Anuncia que seguirá con sus acciones hasta encontrar alguna respuesta de la Justicia, así como manifiesta que solicitará la revisión de la actuación de la jueza que desechó su demanda planteada.
La vicerrectora informa que está trabajando presencialmente en la UNL y que, si bien tiene funciones, se arrogan sus funciones, así como omiten informes, desatienden observaciones y, en otras ocasiones, aprueban sin sus informes.
A defender los derechos
Respecto a si la comunidad universitaria está enterada de su caso, manifiesta creer que sí y que lo importante es que la gente esté consciente que “nosotros trabajamos para una institución y no para un partido político, ni por intereses personales, que no debemos tener miedo, que no debemos callar, que siempre debemos defender los derechos que nos asiste la ley”, precisa.
Sobre si es posible que presente su renuncia al vicerrectorado, dice que ha pensado en algunas ocasiones hacerlo, dadas las dificultades por las que atraviesa, sin embargo, comenta que se comprometió con la comunidad universitaria y que garantiza que todos los procesos se realicen de la mejor manera. En todo caso, expresa que esperará los resultados de las valoraciones del psicólogo y psiquiatra, sobre la base de los controles que le vienen haciendo, para tomar alguna decisión.
VOZ
“Hay un valioso elemento humano y profesional, tanto en docentes, administrativos y trabajadores, pero, a veces, no es valorado. Invito a trabajar y defender a la UNL”,
Mónica Pozo Vinueza, vicerrectora de la UNL