Sin lugar a dudas un derecho vital es garantizar el derecho a la educación de los niños, niñas y jóvenes del país. En base a la reflexión educativa debemos promover una educación en base a la realidad que estamos viviendo.
El cuidado y bienestar superior de los niños no puede esperar. Empecemos diciendo que existen diversidad de familias y estudiantes que se encuentran en condiciones muy desiguales debido a las consecuencias de la realidad social y la pandemia del COVID 19. El currículo debe ajustarse sobre todo a la experiencia de aprendizaje que estamos viviendo. En los niños y jóvenes debe predominar la indagación y práctica de los aprendizajes, basta de teoría para el nuevo año lectivo, temas insignificantes o tareas sin sentido.
Gracias a los docentes que utilizarán las plataformas digitales como un medio y donde prevalece la comprensión lectora, razonamiento lógico y resolución de problemas, que desarrollan como máximo en treinta minutos. Los textos escolares de las editoriales deben prohibirse este año para los niños y trabajar solo con fichas pedagógicas. Hay que resguardar diversos aspectos de la inclusión educativa, hagamos lecturas integradoras del currículum.
Vamos a considerar que en un momento tan especial como el que estamos viviendo, empezando un año lectivo de manera presencial se necesita contribuir con miradas sistémicas, que permitan mirar el escenario educativo en su totalidad, prestando atención a aquellos elementos que resultan más sensibles y necesarios para una educación innovadora este año lectivo 2022 -2023. Es tiempo de educar desde la realidad y de forma efectiva. Bienvenido el nuevo año lectivo. A pensar cómo se desarrollará este nuevo periodo con innovación y creatividad. Cambio y fuera.
Richard E. Ruiz O.
richardruiz.45@gmail.com