Interno de la cárcel de Loja habla que se gestaba una masacre

Miembro de una banda anunció e instó a unirse o “vean a dónde se van”. Dice que ahora hay tranquilidad. También revela que allí todo tiene tarifa.

Los presos, el viernes 1 de julio, fueron recostados en el patio central de la cárcel.
Los presos, el viernes 1 de julio, fueron recostados en el patio central de la cárcel.

Uno de los aproximadamente 850 internos de la cárcel de Loja revela el antes, durante y después del intento de amotinamiento, suscitado el viernes 1 de julio de 2022, que dejó un muerto y tres heridos. Cuenta también el hacinamiento que se vive y cuánto cuesta servirse un cuarto de pollo allí dentro.

Todo un caos

El preso, quien pidió la reserva de su nombre, dice que, la madrugada del primer día de julio y las primeras horas del día, todo se desarrollaba con normalidad hasta que empezó la revuelta, a eso de las 09:00, con disparos y luego todo fue un caos: movimiento de un lugar a otro y gritos.

Dice que este hecho no se habría dado, considerando que “la cárcel lojana es considerada una de las más tranquilas del país”, si las autoridades se hubieran opuesto al traslado de privados de la libertad de otras ciudades del Ecuador, muchos de ellos pertenecientes a conocidas bandas de “alta peligrosidad”, que siembran el terror al interior de los centros penitenciarios y fuera de ellos.

Habla que la presencia de estos reclusos originó un sinnúmero de inconvenientes y, a la par, vino a trastocar la tranquilidad que, hasta ese momento, se vivía allí, originándose una disputa entre las bandas, lo cual desembocó en un enfrentamiento entre ellas, el viernes 1 de julio, con las secuelas ya conocidas, que alarmó a los moradores de las inmediaciones del centro carcelario, a la ciudadanía en general y al país.

Lanzan dos bultos

Señala que el detonante se dio esa mañana cuando, de manera casual, se descubrió que desde los exteriores de la cárcel fueron lanzados hacia el interior dos bultos, que contenían, entre otros implementos, armas de fuego. Se desconoce quién lo hizo.

Un guía de allí es el que da la voz de alerta y tras aquello se inicia la revuelta, siendo emboscados el personal administrativo y varios servidores por un grupo de internos, conforme lo corroboró un comunicado emitido esa misma mañana por el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI), donde se dio a conocer también de la requisa de objetos prohibidos.

Cuenta que, ventajosamente, las autoridades, ante el reclamo de los internos y sus familiares, dispusieron ese mismo día el traslado a Turi de 13 privados de la libertad, pero quedaron alrededor de 30 hasta que, el lunes 4 de julio, pasadas las 22:00, fueron remitidos 18 más a cárceles del Azuay, El Oro, Guayas y Manabí.

Tenían previsto masacres

Revela el interno haber escuchado que, con la dotación de armas desde el exterior, se planeaba un amotinamiento similar a los de Guayas, Santo Domingo de los Tsáchilas y Turi, que terminaron en sendas masacres.

También dice que, incluso, en horas de la noche del viernes 1 de julio, un integrante de las bandas, tiempo antes del traslado hacia Turi, alertó a los internos de uno de los pabellones que la guerra estaba declarada entre las agrupaciones y que cualquier momento atacarían y que alerta de aquello para que “se adhieran a ellos o vean hacia dónde se van”.

El interno narra que, la noche del 4 de julio, efectivos policiales sacaron a todos del pabellón, ingresaron a las celdas y las revisaron minuciosamente para luego, de uno en uno, hacerlos ingresar. Allí usaron la táctica de dejarlos fuera a los más peligrosos de las bandas para conducirlos a la unidad que los trasladaría fuera de Loja. Señala que, al haber “sido llevados los cabecillas, la situación está más tranquila”.

Otras limitaciones

Tras contar que luego del amotinamiento, todos quedaron confinados en sus celdas, expresa que en esa cárcel los internos afrontan diversos problemas como el no recibir apoyo psicológico, ni visitas de sus familiares y amigos, otros están abandonados y los más en la indefensión porque no tienen dinero para contratar un abogado para que revise sus procesos, entre otros dilemas.

Según enfatiza, no hay una seria rehabilitación que permita, tras dejar la cárcel, su reinserción a la sociedad, incluso manifiesta que allí todo tiene un valor económico, para ingresar alimentos, un teléfono, por ejemplo, los guardias cobran 20 dólares por llevar un cuarto de pollo, “todo tiene tarifa” y si denuncian, según advierte, son objeto de retaliaciones.

PARA SABER

Un espacio construido para no más de 400 presos, al momento, es ocupado por cerca de 900.

VOZ

“La situación está más tranquila desde que se llevaron a los cabecillas”

“20 dólares cuesta servirse un cuarto de pollo al interior de la cárcel”

interno

DÍGITO

13 presos fueron llevados a Turi el viernes 1 de julio; 18, conducidos el lunes 4 a diferentes ciudades. Total 31.

Amotinamiento

Al lugar llegó la Unidad de Mantenimiento del Orden Público (UMO).

También lo hizo el Grupo de Operaciones Especiales (GOE).

Los efectivos policiales ingresaron a los pabellones y controlaron la revuelta.

En uno de los pabellones los policías encontraron una pistola automática, marca Glock, de procedencia austríaca.

Los uniformados utilizaron granadas de sonido y destello para exteriores.

One thought on “Interno de la cárcel de Loja habla que se gestaba una masacre

  1. Los responsables de las armas y otros elementos dentro de las cárceles, al parecer son los guardias!! Ellos de verían ser destituidos y ya es hora que el gobierno haga una depuración de funcionarios de las cárceles y ponga en marcha un verdadero plan de control..

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