Hacer referencia a un campo furtivo entre las sombras del pasado, cual perla oculta de las miradas pasivas, irradiada de una profusa herencia cultural, es hablar del patrimonio cultural del Ecuador, investigado y ejecutado a veces de forma indirecta, espontánea, o en ocasiones de forma sistemática y metódica.
Quienes se encargan de su permanencia, son conscientes de que los seres humanos nos hemos empeñado en tener un contacto con nuestra memoria, los recuerdos, la huella del pasado, lo que germinó antes de que nosotros naciéramos; así surge la memoria colectiva que con el transcurso de los años se va convirtiendo en una tradición y costumbre.
Es innegable que, sin el interés de los investigadores, historiadores, musicólogos, etnohistoriadores; este inmenso acervo cultural no estaría vadeando hasta nuestros días. De ahí que las iconografías, tablillas, códigos, partituras, instrumentos, fuentes, han permitido que hoy en día conozcamos los orígenes de lo que forma parte de nuestro patrimonio musical.
Como una brillante iniciativa del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural INPC, se han organizado una serie de actividades en conmemoración al Día Nacional del Patrimonio Cultural que se recuerda cada 18 de abril. Es así que en este año se ha puesto en relieve la importancia de hablar de nuestra herencia patrimonial. Felicito a las instituciones que se han sumado con importantes iniciativas, como la Universidad Nacional de Loja; Universidad Técnica Particular de Loja; Conservatorio Salvador Bustamante Celi; Jefatura de Cultura del Municipio de Loja, por brindarnos a los lojanos eventos de altura en una semana que nos invita a reconocer y valorar los referentes de nuestra identidad.
Lucía Margarita Figueroa Robles
lucia.figueroa@unl.edu.ec