“Quien vive solo para sí mismo, vive para el mortal más mezquino del mundo, solo aquel que vive y sirve a los demás, podrá ser llamado Maestro”. Maestro aquel que trabaja hasta la eternidad nadie puede predecir hasta dónde puede llegar su influencia, lo decía el Dr. Ignacio Chávez: “Si los alumnos son la esencia vital, los maestros son su espíritu creador; es entonces que el maestro no ve al hombre como una abstracción; lo aprecia como vida irrepetible, única y lucha para hacer de ellos seres que entiendan que más importante que el saber en sí, es conocer el camino de acrecentarlo y rectificarlo.
Maestro no es quien solo transmite conocimiento, sino que motiva, forma, guía, aporta al progreso y desarrollo de los pueblos. Un verdadero maestro es quien invierte su vida en una labor muy sacrificada y comprometida: moldear el alma, la conducta y el aprendizaje de los futuros profesionales capaces de transformar la conciencia colectiva de cualquier sociedad. Es el facilitador que combina algunos indicadores como su experiencia, los aprendizajes obtenidos, la técnica y metodología para lograr que sus dirigidos comprendan sus orientaciones, las hagan suyas, las modifiquen de acuerdo a sus propios pensamientos y necesidades, alcancen las competencias necesarias, desarrollen sus virtudes y talentos, para llegar por sí mismos a la meta anhelada pero lo más importante fortalezcan su alma para enfrentar las dificultades de la vida.
Cuán importante es la labor del maestro quien también hace de padre, enfermero, psicólogo y más en el aula; además de hacer más llevadera la vida de los estudiantes.
Feliz día Maestros de alma, corazón y vocación quienes enaltecen a esta bella y loable profesión.
Alejandra Jiménez Campoverde
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