Desarrollar el potencial de los alumnos es una prioridad, hoy en día los padres buscan ese lugar mágico donde se encontrarán con profesionales eficaces que cumplan con esta exigente labor.
En la actualidad la ley orgánica de educación invita a las instituciones educativas a flexibilizar el currículo y el método para garantizar el desarrollo emocional, personal, cognitivo y social de los alumnos; desarrollar el potencial que todos tenemos dentro debe ser el principal motor que mueve a las escuelas, a los colegios, al proceso educativo y a la sociedad.
La educación no solamente es aprender contenidos, tampoco es realizar pruebas estandarizadas, ni es la certificación del alumno mediante un título; el éxito de la educación debería ser la construcción de valor en el alumno y no un entrenamiento de la memoria y repetición, esta construcción de valor significa desarrollar el potencial, sería algo así como tallar un diamante.
Un centro educativo necesita de un proyecto educativo que se sostenga sobre los hombros de un equipo docente estable, congruente, preparado, que comparta una visión explícita de la educación, que coopera entre sí para compactar y enriquecer el currículo, que responda y se adapte a las necesidades de los alumnos, que aporte herramientas específicas de desarrollo, tanto de sus fortalezas como de sus debilidades, que genere sinergias, motive y desarrolle expectativas en sus alumnos respetando los ritmos, intereses y su estado anímico.
Patricia Carrión Pilco
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