Sobre la pandemia

«La desgracia de unos es la felicidad de otros», es un refrán que calza perfectamente para describir la relación provocada por la pandemia del coronavirus entre los pueblos y los monopolios farmacéuticos. Los primeros, esperan hasta con desesperación que esta situación termine lo más pronto posible, porque —junto a la crisis económica— la pandemia ha provocado un brutal deterioro de sus condiciones de vida, a más de los millones de fallecidos en todo el mundo; los grupos monopólicos, en cambio, viven un período de bonanza que, dos años antes, ni lo habrían soñado y, seguramente, esperan y trabajan para que esta situación se alargue.

El aparecimiento de la variante Ómicron otorgó mayores ganancias a las grandes farmacéuticas.

Seis son las empresas con mayor participación en el mercado de vacunas contra el Covid 19: AstraZeneca plc, BioNTech SE, Johnson & Johnson, Moderna, Inc., Novavax, Inc. y Pfizer, Inc.; de estas, BioNTech, Moderna y Pfizer, tenían previsto alcanzar una ganancia en conjunto de USD 130.000 millones a finales de 2022. 

La única manera que permitiría superar la pandemia es vacunando a todo el mundo, lo que implicaría que se liberen las patentes de las vacunas, para que cualquier país pueda producirla, a lo que los monopolios farmacéuticos se oponen. En septiembre del año pasado, Amnistía Internacional presentó un informe que señala que las 6 empresas farmacéuticas se negaron a participar en iniciativas concebidas «para impulsar el suministro global mediante el uso compartido de conocimientos y tecnología». Ninguna de ellas dio prioridad a la entrega de vacunas a los países con mayores índices de pobreza, demoraron la entrega de dosis para el Mecanismo COVAX (destinado a garantizar «equidad» en la asignación de las vacunas).

La pandemia del Covid 19 ha sido un momento crítico, en el que los trabajadores y los pueblos han podido ver y sentir de manera más clara la lógica del funcionamiento del capitalismo: los pueblos, por un lado, han sido azotados en sus vidas por la enfermedad y por los efectos negativos de la pandemia; las riquezas de las farmacéuticas, por otro lado, se han multiplicado sobremanera, y esperan que ese ritmo no se detenga.

Remo Cornejo Luque

remocorluq@gmail.com