Como sociedad, debemos exigir nuestros derechos; pero, sin olvidar de nuestras obligaciones y deberes. Muchas veces reclamamos, por cambiar lo mismo de siempre; pero, nos olvidamos de reclamar de manera diferente. Haciendo lo mismo buscamos diferentes resultados.
Muchos, protestan de manera correcta, buscando un objetivo común, otros justifican la agresión, y acciones que caen en la ilegalidad, otros solo siguen al montón, y otros aprovechan el espacio para sacar su coraje y resentimiento.
Lo que generalmente no entiendo del “paro” es, si en teoría se reclama por un “supuesto objetivo común” y el bienestar de todos, ¿por qué muchas veces se atenta contra nuestros semejantes?
Así como una gran parte de la sociedad, se ha beneficiado de los logros de alguna protesta sin haber ido a protestar, muchos de los protestantes, hacen suyas batallas que no pelearon y en las que, si asistieron, solo se dedicaron a destruir la propiedad ajena a so pretexto, de que es más importante la vida que lo material (hecho que no creo que sea mutuamente excluyente). Lo cierto, es que no se debería justificar el perjudicar a los demás por motivo de exigir un derecho, y debemos recordar, que, para ganar una batalla, no siempre hay un solo frente, hay varios frentes desde los cuales se puede aportar. Hay que luchar por lo injusto, y por la igualdad; pero, no debemos buscar la paz haciendo guerra.
Santiago Ochoa Moreno
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