Según el Ministerio de Economía y Finanzas, a marzo de 2021 la deuda pública fue de USD 63.026 millones, lo que equivale al 62,5% del PIB ecuatoriano. Si se divide este valor para el total de la población, la deuda per cápita es de aproximadamente USD 3.588 o corresponde al ingreso laboral de 9 meses para una persona que cobre el salario básico (USD 400), esta es la deuda que le corresponde a cada ciudadano.
No se trata de una deuda que la población debe cancelar en las instituciones financieras, pero al ser una deuda asumida por el Estado ecuatoriano, cada ciudadano asume el costo de manera indirecta, al menos de dos formas. Por un lado, los ingresos tributarios son el principal rubro de recursos económicos para el sector público, al cual aportamos todos los ciudadanos, en mayor o menor proporción, pero pagamos impuestos y contribuimos al pago de la deuda pública.
Por otro lado, al igual que sucede en la economía de los hogares, para una familia muy endeudada es imposible tomar vacaciones, comprar ropa nueva o incluso pagar los gastos de educación. De igual manera sucede con el gobierno nacional, al destinar sus fondos para pagar más deuda pública, tendrá que abstenerse de realizar obras como escuelas, hospitales, vías o ejecutar programas sociales. Por lo tanto, al costo lo asumimos los ciudadanos.
En fin, la deuda pública es una herramienta que puede contribuir al desarrollo del país, pero debe ser manejada con responsabilidad técnica, para que no sea una piedra en el camino hacia el desarrollo.
Diego García Vélez
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