Cada septiembre, Pindal deja de ser solo un punto en el mapa para convertirse en un santuario. Durante una semana, el cantón celebra su feria religiosa en honor a la Virgen de Pindal, una devoción que cumple 99 años y que convierte calles, plazas y vías en un rosario colectivo de fe, música y color.
El alma del festejo es la peregrinación de 20 kilómetros, aproximadamente, que recorre la sagrada imagen sobre hombros de devotos. Desde la parroquia urbana de Pindal, la Virgen pasa por 12 de Diciembre y Chaquinal, para regresar al santuario principal entre cánticos, alabanzas y el aroma de flores que mezcla con el polvo que se levanta durante la caminata.
La procesión es un río de fe sin edad, diversas generaciones entonan cánticos con la fuerza de la esperanza. El recorrido se hace lento, porque cada paso es una promesa, cada rosario un suspiro y cada pausa un abrazo entre quienes comparten la misma devoción.
El pregón inaugural recorrió las calles de la cabecera cantonal y marcó el inicio oficial del programa festivo. Con bombos, guitarras y fuegos artificiales, los pindaleños se preparan para recordar este lunes 8 de septiembre, día central, cuando la imagen regresa al exterior para la misa campal tras nueve días de novena.
El sábado 6, el parque central se vistió de gala para la elección y coronación de la Criolla Bonita 2025. Ante gradas repletas, la parroquia Milagros celebró la corona luego que su representante, Evelyn Noemí Zúñiga Moreno, fuera proclamada Criolla Bonita; mientras que Kerly Michelle Loyola Celi recibió la banda de Reina de la Feria 8 de Septiembre.
Entretanto, la feria comercial ya funciona. Más de 50 expositores ofrecen desde ropa y calzado hasta bocadillos, cobijas y vajilla, convirtiendo cada stand en un pequeño mercado donde se impone la ley de la oferta y la demanda.
Así, entre procesiones, reinados y ventas, Pindal celebra la feria religiosa y comercial.
César Sandoya Valdiviezo
cesarsandoya@hotmail.es