8 de marzo ¿Celebración o conmemoración?

Los mensajes poetizados y las flores se han convertido en la forma de homenajear a la mujer cada ocho de marzo. Sin embargo, esta aparente conmemoración no es más que una celebración por la belleza femenina antes que por su lucha histórica por la igualdad.

La sociedad ha adecuado ese día para elogiar a la mujer por no ser hombre y no porque es mujer con igualdad de condiciones que el hombre. Las palabras y detalles son apropiadas para expresar los sentimientos hacia ellas, pero inapropiados si tienen el único fin de reconocer el cumplimiento del rol estereotipado de compañeras infalibles, de cuidadoras del hogar y protectoras de la prole.

Referirse a ella no equivale a hablar de sumisión, fragilidad o dependencia, sino de carácter dominante, valentía y racionalidad. No es aceptable, asumir que este día es una celebración más, sino una fecha que revive la memoria histórica sobre la permanente lucha por lograr la participación de la mujer en todos los escenarios de la sociedad.

Es visible lo que han alcanzado; su inclusión en el sector laboral y empoderamiento, su intervención en la política y la justicia, llegando a superar el papel dibujado por la sociedad patriarcal y a transformar el status quo. Han obtenido leyes que coadyuvan a sus propósitos, aunque falta algo más, falta el cambio mental.

¿Cuál cambio? Ese que muestre la aceptación del hombre de que las responsabilidades del hogar pueden ser compartidas, ese pensamiento que normaliza que la mujer gane más, que ostente un cargo de rango superior, y que no critica la postergación de la maternidad. Falta ese cambio mental que rompa estructuras y crea en la igualdad de género. Ellas merecen que el mundo esté abierto para ellas.

Carlos Orellana Jimbo

ab.carlosorellana@hotmail.com