
Bueno, hay un criterio unánime, general y persistente de que el año 2023, ha sido un año difícil, ya qué ciertos políticos corruptos, con la complicidad de los altos tribunales de justicia, asambleístas y otros han contaminado a diversas entidades del Estado, lesionado la economía de todo el pueblo.
Fuera de eso, tenemos en nuestro país una juventud – mezclada con la experiencia de grandes hombres- organizada, reflexiva, consciente y estudiosa que vive una rebeldía bien orientada hacia la transformación valiente y vital de nuestras estructuras.
Naturalmente, esta gran lucha no significa simplemente un cambio de personas, hay que emprender en una reforma a la Constitución que permita : Que la asamblea sea constituida por un representante de cada provincia, con altos niveles de conocimiento; que permita la implementación de la industria orientada a la producción de productos de alto valor agregado y a la exportación; que implante un sistema de educación transformadora orientada a formar hombres sanos para que puedan tomar decisiones fundamentadas y actuar con conocimiento de causa tanto individualmente y colectivamente; qué reduzca la tasa de impuestos a las empresas; que permita fortalecer la democracia; que eleve el nivel de capacitación de su fuerza laboral; que garantice un alto nivel de seguridad, imponiendo la privación de la libertad de por vida a los corruptos, violadores y asesinos; que establezca un seguro de desempleo en vez de tantos bonos inservibles; y, que promueva la tolerancia, la solidaridad, el respeto, la no independencia, la licitud, la imparcialidad y la veracidad. Esto es parte de lo que se anhela lograr en el 2024.Pobres de todos nosotros si no lo pensamos bien y sembramos lo que queremos cosechar.
Jaime A. Guzmán R.
jaimeantonio07@hotmail.es