Un tema trascendente, parte de la inestabilidad política y social en el país. Desde una perspectiva real, los partidos políticos se han convertido en instrumentos para el manejo y blanqueo de dinero, así como, para obtener beneficios personales.
La ausencia de mecanismos efectivos de control y transparencia ha permitido que los movimientos políticos maniobren con impunidad y sin rendir cuentas dineros del Estado y privados, donde la falta de representatividad ciudadana ha contribuido a ello, por su desconexión con estas organizaciones, dejándolos que operen a su libre disposición y empleen figuras políticas en muchas ocasiones favorables al crimen organizado o con procesos legales, la mayoría de ellos desconectados de la realidad social y política del país.
Desde esta perspectiva, la política en el país más que un servicio público, es un negocio rentable, donde la ética no existe. La Constitución Política del Ecuador 2008, favoreció el financiamiento a los partidos políticos y el Código de la Democracia (2009), lo regulo, todo encajado a conveniencia. Desde el 2008 al 2025 las organizaciones políticas se han beneficiado de USD 2.040 millones. Si analizamos está barbaridad, los ecuatorianos son cómplices de este atraco legal, el 2025 votaron NO en la consulta, favoreciendo que se siga manteniéndose este privilegio ¡Por desconocimiento o por capricho!
Es importante entender que los partidos deben ser autosuficientes y no depender del Estado, ya que en la actualidad son observados como instrumentos de generar o lavar dinero. Se habla de limitar la participación social si se les corta los recursos ¡Tamaña estupidez! Según la Unidad de Análisis Financiero y Económico (2024), las fundaciones y organizaciones sociales movieron un aproximado de USD 300 millones y los sindicatos tienen un aporte entre el 1% y 4% del salario, por los convenios colectivos.
Todos los mecanismos para captar fondos del Estado son patrocinados por los partidos políticos, que cuando llegan al poder, crean o modificar las leyes en su benéfico, concediéndose privilegios para mantener el poder. Al no existir control, ni rendición de cuentas, el dinero, se direcciona al enriquecimiento ilícito y al adoctrinamiento de masas, sin permitir la oportunidad a nuevos actores.
Pablo Ortiz Muñoz
acuapablo1@hotmail.com