Loja ante el año preelectoral

El 2026 será un año preelectoral y, como siempre, veremos a las organizaciones políticas calentando motores, levantando precandidaturas y midiendo fuerzas en redes y territorio. Nada de eso es malo en democracia. Lo peligroso es que la conversación se quede en nombres y banderas, mientras la gente sigue esperando respuestas.

El desafío real es sintonizar con las necesidades ciudadanas, como seguridad, empleo, movilidad, servicios públicos dignos, agua, espacios para emprender y estudiar. En ciudades como Loja ya no hay margen para improvisar. La provincia y su capital necesitan un rumbo de desarrollo claro, verificable y medible, que trascienda el periodo de una autoridad.

Loja requiere un verdadero plan para reconstruirse; con prioridades, cronograma, financiamiento, responsables y rendición de cuentas. Un plan que convoque a academia, gremios, barrios, sector privado y GAD, sin excusas ni relatos vacíos. Gobernar es coordinar, no administrar conflictos.

También es hora de elevar el estándar ciudadano. Exigir debates de propuestas, revisar hojas de vida y comparar resultados. Si un candidato no puede explicar con claridad cómo generará empleo o mejorará el transporte, no está listo para dirigir. La política no es un concurso de ocurrencias; es gestión.

Y, sobre todo, hay que desterrar la política del “borrón y cuenta nueva”. Destruir lo anterior porque “no lo hice yo”, frenar obras útiles por venir de otro grupo, o reetiquetar proyectos para cobrar aplausos, nos cuesta años. La continuidad de lo bueno también es coraje político.

El 2026 debe abrir una competencia distinta. Que gane quien proponga mejor, ejecute con transparencia y escuche con humildad. La política, en Loja, tiene que volver a ser servicio.

Daniel González Pérez

dagonzalezperez@gmail.com

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