La popularidad del dólar

No se necesita contratar a empresas encuestadoras para saber que el dólar tiene más popularidad que los políticos. A 25 años de su implementación en el Ecuador, existe una amplia aceptación y confianza en su uso como medio de pago. El Art. 94 del Código Orgánico Monetario y Financiero, señala, precisamente, que todas las transacciones, operaciones monetarias, financieras y registros contables se deben expresar en dólares de Estados Unidos de América.

No obstante, debemos recordar que la dolarización constituyó una salida traumática en términos económicos, políticos y sociales para el país, como respuesta a un proceso hiperinflacionario, devaluación acelerada dela moneda y el colapso del sistema financiero doméstico ante la falta de supervisión bancaria.

La dolarización lleva en sus espaldas el haber licuado los ahorros de los ecuatorianos, en especial de la clase media y baja, con menor capacidad de absorción de una crisis que representó al final el cambio de 1 dólar por 25.000 sucres. Los jubilados, alejados del manejo de información privilegiada, vieron como sus ahorros de toda una vida simplemente se hacían humo no sólo por el feriado bancario y el congelamiento de cuentas, sino por la propia transición monetaria.

Ahora, medio siglo después, los políticos, unos y otros, quieren cobijarse bajo la sombra que proyecta la popularidad del dólar y obtener votos. Se quiere jerarquizar al dólar americano como moneda oficial en el texto constitucional, a pesar de que representa una pérdida de soberanía monetaria y comercial.

Pero el dólar no se consolida por incluir su nombre en la Constitución. Al no poder imprimir moneda, los dólares deben provenir de una economía dinámica, exportaciones netas, inversiones, empréstitos. La propia historia nos recuerda que el sucre expresamente constó como moneda en la Constitución de 1998. Sin embargo, en menos de dos años, la dolarización lo sepultó.

Por lo mismo, no deben los políticos jugar con fuego y, peor aún, esperar que el pueblo comulgue con ruedas de molino.

Giovanni Carrión Cevallos

@giovannicarrion

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *