La política como justicia y pudor

El filósofo Platón (427-347 a.C.) en su libro La República se pregunta si a la política hay que hacerla entre todos o basta que nombremos a «representantes»; responde él mismo asertivamente lo primero, es decir, a la política hay que hacerla entre todos sin que falte en ninguno la justicia y el pudor o, lo que es lo mismo, la decencia. Debemos participar con prontitud y agrado todos en la política, ya basta de denostar y blasfemar de los políticos, lo único que logramos es introducir desmoralización en las gentes. Que hay corruptos por acá y acullá, sí, los hay, pero a partir de ahora juntos vamos a hacer mejor las cosas y hacerlas bien. Vamos a participar en política a través de acciones colectivas (i.e. mingas, ayuda mutua, toma del montón, cooperación integral, eusocialidad…)  comunales, barriales… Y si llegamos al poder, no poderío, que sea para servir (minister). Es preferible el peor de los políticos al mejor de los abstencionistas que no se atreven a participar y viven lamentándose. Hablar mal de los políticos es un deporte que nosotros no queremos jugar. Dice Carlos Díaz que «cuando el ciudadano se queja amargamente de la corrupción en la clase política no es del todo sincero; que, en el fondo, al ciudadano le gusta más ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio; que el ciudadano no sabe de qué hablar si no tiene prostituta [la política] a quien apedrear. Pocos son los que se plantean la política como justicia y pudor». Hay que hacer de la política, lo que decía Charles Péguy, «la organización sistemática de la caridad». ¡Ánimo!

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec

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