Ante la crisis que vive el país y la tardanza con la que llegan las asignaciones presupuestarias a los gobiernos seccionales en sus diferentes niveles, la capacidad de gestionar recursos y conseguir apoyo externo se pone a prueba para los alcaldes y presidentes de gobiernos parroquiales rurales. Estos líderes enfrentan el desafío de mantener la obra pública en marcha y asegurar que el desarrollo local no se vea postergado indefinidamente.
Sin duda, lo que marca la diferencia entre una autoridad eficiente y una ineficaz es su capacidad para gestionar recursos de manera efectiva. Esta habilidad se convierte en un factor decisivo para que la obra pública no se detenga y el desarrollo local continúe, a pesar de las limitaciones presupuestarias.
Pero, ¿qué es la capacidad de gestión? Es la habilidad de planificar, organizar, dirigir y controlar recursos (humanos, financieros, materiales, tecnológicos, etc.) para alcanzar los objetivos de una organización o proyecto de manera eficiente y eficaz.
En este contexto de crisis fiscal, los líderes locales tienen una oportunidad única para demostrar su capacidad de gestión. Es el momento de que estos titulares de dependencias locales prueben su valía y justifiquen los ingresos que perciben mensualmente. La crisis no puede ser una excusa para la inacción; más bien, debe ser un catalizador para la innovación y la búsqueda de soluciones.
La tan repetida frase “No hay dinero para obras” no puede ser la respuesta para las comunidades que anhelan mejoras en su calidad de vida. Los líderes deben demostrar su capacidad para gobernar y evitar refugiarse en excusas banales que justifiquen la inacción y el conformismo.
Ocupar un cargo público implica una responsabilidad con la ciudadanía. No trascender en el desempeño de sus funciones debe ser una preocupación constante, ya que los sueños y esperanzas de las comunidades no pueden seguir postrados en la espera de una nueva oportunidad. Los ciudadanos merecen líderes que afronten los desafíos con determinación y capacidad de gestión, asegurando que sus aspiraciones se conviertan en realidades tangibles.
César Sandoya Valdiviezo
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