Este nuevo año 2026

El 1 de enero de cada año es igual a todos los demás días: sale el sol, corre la brisa, asoman nubes, se pone el sol, los políticos nos ofrecen la luna, … el tiempo sigue su curso.

Pero el 1 de enero de cada año es diferente a los demás… gracias al ser humano: dejamos atrás el cansancio de lo trabajado; nos proponemos nuevas metas; queremos hacer lo que nos habíamos olvidado, como ser, el visitar a viejos amigos; dar el perdón a quienes nos lo pidan y a quienes no nos lo pidan; pedir perdón por las torpezas cometidas; nos empeñamos en dejar nuestros vicios y errores; nuestra esperanza se ensancha; mirar al horizonte y a una estrella que, aunque esté lejana, queremos alcanzarla; estar en soledad con el niño que llevamos dentro; aspiramos a estar más cerca de la divinidad, de Aquél que nos mira tan cariñosamente y nos alienta a seguir adelante; en fin, es un día que nos dejará una huella profunda en nuestra vida. ¡Es un día diferente!

Y por este día quiero expresarles a mis amigos y familiares el cariño que les tengo. Siempre me recrimino por no haber sido más expresivo con las personas que me he encontrado en la vida. Ahora lo hago mediante este correo esperando hacerlo personalmente en poco tiempo. Les deseo lo que siempre les deseé a mis estudiantes: “muchos problemas… pero también la sabiduría para resolverlos”. Lo digo honestamente. Porque es imposible que no haya problemas: sería irreal pedir que no los haya. Por otro lado, solo en los problemas maduramos y ascendemos. La cumbre se consigue sudando la gota gorda y venciendo nuestros temores y lágrimas. Pero también les deseo sabiduría. ¡Y eso sí es totalmente real! ¡Porque hay Alguien que es la misma sabiduría y que está listo a dejarse poseer por quien la busque! ¡Los invito a buscarla con empeño y esperanza!

Un feliz 2026.

Carlos Enrique Correa Jaramillo

cecorrea4@gmail.com

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