Tras el anuncio por parte del gobierno de la eliminación del subsidio al diesel, al inicio de la semana pasada, hubo reacciones tibias de algunos gremios de transporte que, con la oferta del pago de compensaciones, prácticamente, se diluyeron y volvió la aparente normalidad.
Digo aparente normalidad porque, para esta semana, la Conaie (¿cuándo no?), la Fenocin y otros movimientos sindicales y gremiales, anuncian un paro indefinido de actividades en todo el país, hasta que el presidente Noboa, derogue el decreto que elimina el subsidio al diesel que, según los reclamantes, es una medida antipopular que atenta contra las mayorías ecuatorianas que verán afectada su economía. Es obvio que, en principio, tienen razón.
Sin embargo, es necesario analizar algunas circunstancias que, en parte, justifican la medida adoptada por el régimen: ¿es obligación del Estado subsidiar (hacerse cargo) de una responsabilidad económica que es inherente a los propietarios de los vehículos que consumen este carburante? Habría que preguntarse cuántos países en el mundo lo hacen y cuánto cuesta el galón de diesel en los países vecinos al nuestro (Perú y Colombia) porque, da la casualidad que las provincias del Ecuador que más lo consumen son las fronterizas: Zamora Chinchipe, Loja y Carchi que, nosotros sabemos, tienen un reducido parque automotor que lo utiliza. ¿Y el resto?, simplemente, comercializado con las mafias relacionadas con la minería ilegal y para la elaboración de sustancias sicotrópicas. Buen negocio: comprar a $1.80 y vender a $4.50. Ahora al menos, sin el subsidio, deberán comprar a $2.80, con beneficio obvio para el país.
Aún recordamos, con manifiesto enojo, las movilizaciones de los años 2019 contra Moreno y 2022 contra Lasso que dejaron pérdidas por miles de millones de dólares y por poco incendiaron la ciudad de Quito. ¿Volveremos a vivir momentos de esta naturaleza? El derecho a la resistencia es constitucional, pero dentro de lo que dice la mesura y el sentido común. Ojalá, los mentores de estas movilizaciones, que quieren recuperar el protagonismo que perdieron en las urnas, recuerden que los ecuatorianos lo que anhelamos es trabajar, estudiar, movilizarnos, etc., y no paralizaciones que destruyen la patria, sus instituciones y la paz que tanto anhelamos. El gobierno que responsa con sensatez.
Darío Granda Astudillo
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