Hace algunas semanas el Ministerio de Educación emitió directrices sobre el apoyo externo para estudiantes con necesidades educativas y para quienes tengan el diagnostico de autismo, esto abre un debate que merece ser tratado con responsabilidad.
Es importante aclarar que no todos los niños autistas necesitan un “maestro sombra”. Cada estudiante tiene un perfil único y los apoyos deben definirse a partir de una evaluación individual, no de un diagnóstico. También es positivo que las escuelas fortalezcan sus equipos de inclusión y que exista una regulación clara sobre el acompañamiento externo, sin embargo, el problema aparece cuando una necesidad educativa termina convirtiéndose en la práctica, en una carga económica que muchas familias no pueden asumir, aunque el ministerio ha señalado que contar con un profesional externo no debe ser un requisito para acceder, permanecer o culminar los estudios, la realidad de las familias puede ser muy distinta cuando un niño necesita apoyos intensivos para participar y aprender.
Desde mi experiencia en el ejercicio profesional, considero que la inclusión no puede depender del nivel de ingresos de una familia, si un estudiante requiere un ajuste razonable o un apoyo especializado para ejercer su derecho a la educación, debemos preguntarnos quien debe garantizarlo y cómo evitar que el costo termine siendo una barrera.
La discusión entonces, no debería reducirse a ¨padres versus estado¨. Necesitamos escuelas con recursos, docentes capacitados, equipos de inclusión fortalecidos y un sistema que determine, caso por caso, qué apoyos necesita cada niño, y cuando estos sean necesarios, de existir una ruta accesible para obtenerlos, la verdadera inclusión no consiste en permitir que un niño entre a la escuela, consiste en garantizar que pueda permanecer, aprender, participar y progresar.
Una sociedad inclusiva no debería preguntarse primero cuanto puede pagar una familia, sino qué necesita un niño para aprender y cómo podemos garantizar que ese derecho no dependa de su condición económica.
Patricia Carrión Pilco
patbethc@hotmail.com